Lo primero que le dice el teléfono inteligente esa mañana es que va a llover. También que no hay tráfico en la General Paz y que le sobran minutos para desayunar. Más tarde un mensaje con una carita feliz le dice que lo quiere y que está todo bien.
Envía un e-mail que dice que va a terminar todo el trabajo y va a enviarlo mañana a primera hora. Recibe otro que dice que va a llegar más trabajo esta semana. Un anuncio de Frávega dice que las impresoras están baratas y una imagen mal diseñada habla de amistad y otra, horrenda, de fiesta y de "they can't wait".
El sol brillando furioso colándose por las rendijas de las persianas es la primera señal de que no puede fiarse de nada de eso.
Tamara