Mostrando entradas con la etiqueta colectivo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta colectivo. Mostrar todas las entradas

jueves, 1 de mayo de 2014

El del 29

A los 8 años, luego de interpretar a un candelero en el acto del 25 de mayo, Norberto informó: voy a ser actor. "Todos los trabajos son de actor", le respondió su mamá. Y así interpretó el papel que le tocó en la vida, el de chofer del 29. Dirige y protagoniza su propia obra, en la que las calles del centro que se llenan de zapatos negros de día  y zapatos rotos de noche son una escenografía desmontables, las chicas que no le dejan el asiento a las señoras haciéndose las que estudian son las villanas, y el es el héroe, que lleva gratis a un señor que se perdió porque las calles de La Boca estaban cortadas por el partido y que rescata a la tonta que colgó y no sabe que llegó a Ramallo porque está mandando mensajitos con el celular. Un señor aburrido le da charla y el le habla de los billares de Buenos Aires. Le cuenta una historia y un chiste, y sonríe, porque su mamá tuvo razón.

Tamara

miércoles, 23 de abril de 2014

Mirame

Hace una semana que con Daniela era todo puros emoticones y monosílabos.  El ícono del whatsapp ya no tenía por qué ser buena noticia, era más un monólogo que le demostraba sus ganas de remar donde no había agua.


Guardó el celular en la mochila y levantó la vista por primera vez en veinte minutos. Menos mal, la vio ahí, en esos asientos que están dados vuelta y te dan ganas de vomitar si desayunaste recién, donde siempre hay que evitar sentarse para no tener que ceder el asiento después. Y ahí la vio, pelo castaño por los hombros, flequillo perfecto, pestañas con rimmel y camisa clara semi abierta ¿Escote? Sí, valía la pena el escote. No podía ver si tenía zapatitos pero seguro que sí, seguro que le hacían juego con la cartera negra de marca que tenía sobre las piernas.  Mirame, mirame. No. Miraba por la ventanilla como pensando en algo poco importante. Mirame, mirame. No. Se levantó a darle el asiento a una vieja con cara de vinagre. Mirame, mirame. No. Se paró al lado de la vieja, miró el reloj y después al fondo del bondi. Vio a una chica de pelo largo y remera de Muse que la estaba mirando.
Rocío